Se me escapó este artículo en El Mundo.

Gates ve que muchos líderes modernos intentan imitar “las partes malas de Steve”, pero que nadie lo hace manteniendo lo bueno del cofundador de Apple. Y lo define de una manera bastante particular: como un mago.

“Lanzaba sus hechizos y podías ver cómo la gente quedaba hechizada”, pero Gates se considera inmune a esta circunstancia pues él mismo era otro mago. “Como yo era un mago menor, esos hechizos no funcionaban en mí”.

“Aún tengo que conocer a alguien” que pudiera rivalizar con Jobs “en cuanto a escoger talento, súpermotivar dicho talento y que tenga un sentido del diseño” para decir “oh, esto es bueno. Esto no es bueno”, añade Gates.