Conversación de @Adolfoplasencia con Javier Echeverría en @innnovadores–inn España, tierra de grandes inventores que no llegan a innovadores

En la introducción de su último libro, El Arte de Innovar, Echeverría afirma que la innovación es aún más compleja que la invención y que, por ello, hoy en día se confunde a menudo lo que es ‘novedad’ con lo que es ‘innovación’. Comienza aclarando que “acepto plenamente la distinción entre invención e innovación de Schumpeter. La innovación es más compleja que la invención en varios sentidos. El fundamental es que no hay innovación sin difusión social”.

La innovación ha de ser aceptada por la gente. “Primero, ha tenido que ser difundida. Y eso puede fracasar. Una innovación jamás es eterna ya que va a ser superada, a su vez, por otra innovación, porque en eso consiste la economía de la innovación”, explica.

Echeverría señala que “las innovaciones no tienen que ser ‘intencionales’. Se supone que hay personas que tienen la intención, la voluntad de innovar, mientras que en la naturaleza las innovaciones surgen por variación aleatoria. Son mutaciones, por ejemplo, en la biosfera. También las hay en el lenguaje. Cuando las empresas hacen marketing también pueden inventar términos para vender sus nuevos productos. Así producen innovaciones semiológicas o lingüísticas, Apple es un buen ejemplo de ello. Tan importante es innovar en el lenguaje y los signos, como en el dispositivo, en la tecnología o en la máquina”.

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Arte y máquinas

Sobre si el proceso de innovar está más cerca de un arte creativo e intuitivo, o de una ciencia rigurosa basada en evidencias, explica que “el arte de innovar es plural: la innovación tecnológica, la empresarial, de business school, la militar, la social, la biológica, la cultural. Por ahora, ciencias de innovar no hay. Insinúo en el libro que pudiera haberlas. Yo las llamo ‘innología’».

Según Echeverría, “la propuesta de Von Hippel fue la que me atrajo a estudiar en profundidad la innovación, afirma que innovan los ‘usuarios expertos’ / early adopters». Fueron los usuarios la base del éxito tecnológico inicial de Apple, pero ahora, tras convertirse en un gigante, los ha abandonado. “Una gran empresa, una vez consolidada, abandona a los early adopters. Pero, frente a ella, estará surgiendo otra con early adopters nuevos, que dentro de 10 años se la llevarán por delante. Se la van a comer, sin duda».

Chesbrough cuenta algo parecido a lo que podría estar pasando con Apple, en relación a Xerox y a su Xerox Park, cuyas innovadoras ideas acabaron siendo un motor para la Era del PC que aprovecharon, tanto Bill Gates para crear Microsoft, como Steve Jobs para generar el Mac.