Un artículo estupendo, de principio de semana, que voy a tratar de resumir en castellano.

Editorial: Why Apple ignores so much pundit innovation advice.

Apple siempre ha recibido muchos consejos sobre lo que debería hacer, especialmente en materia de innovación. La empresa no hace ni caso considerando 3 aspectos:
1. Compra una idea antes de que sea tendencia (o crezca demasiado) y se encarezca
2. La innovación incremental no es tan innovadora
3. El hardware “básico (comoditizado)” no es buen negocio

1. Compra una idea antes de que sea tendencia (o crezca demasiado) y se encarezca
Apple nunca ha comprado las grandes empresas que podría comprar, al menos siendo muy grandes y por tanto caras. Sus compras más destacadas han sido Siri, AuthenTec, PA Semi, Intrinsity y Beats. Y no han sido compras “caras”.

Salvo en el caso de Beats en el que había sinergías claras: el fabricante de auriculares pasaba al mundo de la mejora a través de chips diseñados a medida (que no habría podido hacer por sí misma) y Apple obtenía consejo para entrar en el negocio del entretenimiento del que sabía algo, pero no todo.

La unica vez que Apple compró algo “a precio alto” fue Quattro Wireless (iAds) y aprendiendo de ese error (que nunca generó el retorno esperado) no compraron, sino que firmaron una alianza estratégica con GT Advanced Technologies, lo que les salvó de pagar los platos rotos.

Hay casos de empresas compradas en su momento álgido, como Pebble por Fitbit, cuyo producto se ha discontinuado por el fabricante de sensores y Skype y Nokia comprados por Microsoft, o incluso Motorola que compró Google… Apple gastó en toda su historia menos de lo que Microsoft o Google han gastado en una sola operación de adquisición.

Y después de no comprar ninguna de estas empresas, Apple desarrolló iChat/iMessage/Messages/FaceTime (competencia de Skype) y el Apple Watch (competencia del Pebble).
En todos los casos a Apple le han servido sus compras para desarrollar internamente una nueva tecnología/producto. Y se manifiesta abierta a nuevas compras… pero no a precio premium.

2. La innovación incremental… no es tan innovadora
Cuando se trata de elegir qué tecnologías potenciar o añadir, ocurre a veces que, como con el enfoque de las adquisiciones, nos fijamos demasiado en lo que hace la mayoría y hacemos mejoras incrementarles (en lugar de algo distinto) o seguir el furgón de cola (abaratar costes y “vender volumen”).

Un ejemplo paradigmático de esto es la falta de multi-ventanas en el iPad. Apple se alejó de su propia creación, las ventanas y la metáfora de escritorio, para crear algo completamente nuevo. Como iOS venía del iPhone, lo que hizo luego Apple es ir extendiendo ese concepto de una ventana y la “inexistencia” de un sistema de archivos, a Mac OS X (ahora macOS), cuando en Lion se introdujeron las aplicaciones a pantalla completa –sin la barra de menu superior, clara reminiscencia de la metáfora anterior– y luego a sus propias aplicaciones, como iWork, abriendo paso a las versiones iOS y web de las mismas, todas mono-ventana.

Pues bien, Apple tenía un plan, o lo creó, para imponer la mono-ventana en vez de plantear como llevar el escritorio de múltiples ventanas a una superficie reducida (como por ejemplo hizo MicroSoft). Es fácil unir los puntos mirando atrás… o como dice el autor del artículo “viendo hoy el futuro, mediante la comprensión del pasado”.

“Perpetuar” el interfaz de ventanas hubiera sido como pensar que los PC de los años 90 serían como los terminales clientes de los mainframes de los 80. De hecho algunos fabricante, Oracle entre ellos, lo intentaron con los “network computer” (NC), pero aquello requería mucha infraestructura de servidores, de cables, de terminales… mientras que el iPad con su conexión remota es útil en todas partes, todo el tiempo.

Y el iPad fue un éxito a pesar de la “limitación de la mono-ventana” que vendió más y más cada año desde su lanzamiento y cuyas ventas empezaron a declinar, únicamente por dos motivos, ninguno de ellos relacionado con el “error” de la mono-ventana 😉
a. Demasiada durabilidad, están bien hechos y duran operativos muchos años. El ritmo de renovación de iPads no ha generado en el cliente tanta necesidad de cambio como con los teléfonos.
b. El iPhone Plus, que trajo una pantalla más grande y sin perder la funcionalidad de ser teléfono, mejoraba la experiencia de uso del terminal como “ordenador”.

La innovación estuvo, no tanto en el concepto –que desde los años ’60 existe en la ciencia ficción– sino en resolver todos los retos de ingeniería para desarrollar el producto y en construir la cadena de suministro para una producción masiva y venderlo, a pesar de su masiva producción, con un importante margen de beneficio.

3. El hardware “básico (comoditizado)” no es buen negocio
El tercer y último aspecto en el que Apple desatiende a los “expertos” en innovación está en su cliente objetivo.
“Apple debería llegar a las masas, haciendo cosas baratas y licenciando sus tecnologías. Si vende más, no tendría una cuota de mercado tan pequeña y por lo tanto ganaría más.” ¿Ganar más? Ya es la compañía con mayor valor bursátil del mundo y, sí, es una compañía de productos de nicho; ofrece productos premium deseables en vez de productos baratos no atractivos ni diferenciados.

Su enfoque de cliente objetivo siempre se ha basado en poner algo nuevo a disposición del usuario que lo quiera. Y siempre premium, sí.
Empezó poniendo los ordenadores personales casi al alcance de cualquiera (Apple I y Apple ][).
Luego trajo la facilidad de uso con los Macintosh (Mac)
Luego se enfocó en el rendimiento (multimedia en 1995, procesadores PowerPC…)
Y luego se abanderó de la seguridad (OS X – Unix based) y la integración
La integración trajo los notebooks, el iPod y el iPhone (y el iPad y el Watch y el Apple TV) y las tiendas de aplicaciones.

Y la propuesta durante este tiempo seguía siendo “que haga netbooks, terminales de teléfono de 100 €, etc”, mientras Apple reinventaba cada vez sus productos subiendo un poco el precio (como el caso del MBP con TouchBar que subiendo su precio ha vuelto a ser un éxito de ventas) y ofreciendo un valor diferencial.

Concluye el editorial:
Apple necesita y merece un montón de críticas. Los críticos sólo deben subir el nivel y entender mejor lo que está pasando. Si no es así, muchos de sus consejos merecerán una buena crítica a su vez.