No, no me voy a apear de los productos de Apple tan fácilmente, ni del iPhone ni creo que del Mac. Es triste porque en cierto sentido es como acceder a estar enganchado a un ecosistema que funciona más o menos bien si estás dispuesto a pagar un extra por todo y a entregar tus datos y sujetarte a su intermediación en cada transacción económica que realizas…

Por supuesto que siempre estaré a tiempo de cambiar, y reconozco el mérito de Apple para crear diferentes sistemas de ingresos alrededor de lo que son los puros dispositivos electrónicos. Su mérito es tan grande que todos los demás hacen lo mismo… y por eso de momento no intentaré cambiar. Voy a intentar explicarme mejor.

Hace algo más de un año, instalé un Ubuntu sobre Virtual Box en mi MacBook, pensando que un futuro debería cambiar de sistema operativo y para ello el de Canonical parecía una opción interesante. ¿Las razones para cambiar? Abaratar costes de hardware, liberarme de algunas cosas del sistema todo integrad de Apple que me hacen sentir atado y sometido para “facilitarme la vida”. Pero yo no soy tan power user como para compilarme mi sistema, buscar e instalarme los drivers de un equipo hecho por piezas para abaratar y compilarme mis aplicaciones. Utilizo unas cuantas aplicaciones, mucha ofimática/navegación, así que no necesito nada espectacular y por eso pensé que el cambio sería fácil.

Para evitar andar compilando y bajando códigos fuente, la cuestión es ceñirte estrictamente a los paquetes existentes y eso hice. Lo primero que me llamó la atención es que para este tipo de usuarios, la gente de Ubuntu hizo lo mismo que Apple (y luego Google con Chrome y Andoid), montar una tienda con aplicaciones certificadas, que seguro correrán en tu Ubuntu, precompiladas con un instalador de doble click como quien dice. Ahá, huyo de Apple porque cada vez complican más la libre instalación de software y vinculan más todos los componentes de sus software entre sí, por lo que necesitas ID de Apple para un montón de cosas… y me encuentro algo parecido en Linux… y como digo en Android y en el concepto de Chrome…

Fast forward haste la salida de iOS 7. Apple sigue dándome disgustos con su conexiones constantes a iCloud y una implementación de las conexiones de red que afecta a todo el sistema –esa es mi sensación– (lanzad la agenda e intentad teclear rápidamente en la búsqueda un contacto… ¿no os hace esperar? es el maldito iCloud vinculado por todas partes y ralentizando el sistema). Pero mucho peor, Apple lanza el iPhone 5S e iOS 7. Y mi iPhone 4 es soportado pero en la práctica resulta una máquina obsoleta para dicho sistema. Extremadamente lento, cada paso que quieres dar con el terminal te conduce a interminables esperas, muy desesperantes cuando tienes claro que eso ha sido más rápido en otros tiempos y sabes lo que quieres. Y cuando piensas que poder teclear el nombre de algo para buscar no debería llevar tremendos lags, como por ejemplo cuando has escrito 7 letras y se queda la pantalla como atascada en la primera y unos segundos después escribe el resto y muestra el resultado.

Que un teléfono necesite un procesador de 64 bits demuestra que se le está pidiendo mucho a estos terminales. En mi opinión es un defecto, las Apps y sistema deben optimizar el uso del procesador, no meter un procesador más potente porque el sistema (y las Apps) no se optimizan. Así que a final de noviembre mi deseo por tener un terminal móvil Android se reforzó. Y en un viaje con @arturocastello nos decíamos si no deberíamos ir a un laptop más barato y con menos prestaciones y a un terminal Android (e´l ya usaba además Google calendar y otros servicios que yo todavía no). Y salir de la “esclavitud” del ecosistema Apple.

Y Apple puso precio al Mac Pro y abrió la posibilidad de pedirlo. Cómo no, me pareció mucho dinero para los recortes que, en mi opinión, sufre la máquina: almacenamiento, conectividad (tipos de), expansión interna para gestión de RAIDS o almacenamientos “pro”… vaya que cuando me preguntaban prefería recomendar el iMac inflado a tope como alternativa buena (sin duda suficiente para los que me preguntaban, que uno intenta ser “profesional”). Un artículo de @josejacas me hizo ver que el precio del Mac Pro no es disparatado comparado con equipos “clónicos” configurados con la misma potencia bruta; y me resultó interesante ver cómo un power user como él, y bastante más “manitas” que yo, que odio el bricolage tecnológico, reconocía que se apeaba del Mac Pro, no tanto por su precio, sino porque otras soluciones le permitían más libertad. Y si un “hard-apple-tester” como él se bajaba, pues igual hasta yo podía bajarme… pero bueno, volvía a la palestra que en Apple hay una suerte de relación calidad-precio aceptable.

Mientras tanto, de diversos usuarios y administradores de Android y Blackberry en entornos corporativos, escuchaba cómo Blackberry gestiona muy bien el correo pero es un desastre para el resto y como los terminales Samsung, parece que los únicos capaces de hacer frente serio a Apple (en el mercado smartphone) tenían un largo historial de cuelgues simplemente con lectura de mails y otras aplicaciones… mientras Apple, con sus iPhones e iPads iba ganado satisfacción entre los usuarios y administradores… les facilita la vida a a unos y a otros y los usuarios encima se sienten cool 😉

Pasó la navidad y los regalos a niños de diversas edades me trajeron historias de terror… tablets baratos que no sólo llevan un sistema operativo capado y no son tan “capacitivos”, sino que no utilizan la tienda de Android, sino la tienda del distribuidor que los comercializa!! Y que no tiene disponibles juegos básicos en el entorno infantil como Angry Birds. O el Toshiba con Windows con el que se juega una partida en red y tras una noche de juego, por la mañana aparece con más de 100, sí, más de 100, virus. Sólo 24 horas después de estrenarlo…

Y mientras, viene el cambio a un nuevo proveedor de telefonía (por problemas con la cobertura en el despacho con el actual)  que me ofrece un iPhone 5S… lo que ya conozco pero nuevo y rápido. Le pregunto por los Samsung a pesar de la prensa de los cuelgues y de las versiones de sistema a veces capadas que ofrecen los operadores y me anima a usar el iPhone 5S (el que él lleva ahora) y de paso me comenta que los Samsung también tienen un precio, que me jura no cargarme con el iPhone (cosas de vendedores). Yo, los Samsung los veo cada vez más grandes e incómodos para lo que yo los quiero. Cierto es que el iPhone me parece pequeño para algunas cosas, pero si crece mucho deja de ser un teléfono. Y el iPad mini que empieza a tener un buen tamaño no es teléfono y no me deja salir de Apple… grrrr

La oferta del iPhone por volver al distribuidor, además de un tablet Android (Galaxy tab 2, 10″) que necesitábamos en el despacho y varios terminales smartphone hizo que no saliera de Apple, pedí el iPhone. Mientras ponían en marcha el tablet los compañeros y se peleaban con varias cosas y las cuentas de usuario de Google Play y esa cuenta les vincula con la de Google plus y esta con hangouts y GTalk y tal y tal… yo en 2 minutos tengo el iPhone preparado, con todo exactamente igual que era antes… aplicaciones, escritorio, pantallas de apps, configuraciones, mail… Y ver funcionar el iPhone 5S (aún sin teléfono) y dejar de odiar el iPhone fue todo uno. Rápido, eficiente, el scroll funcionando enseguida tras un cambio de pantalla o App, las búsquedas inmediatas, y una ligereza sorprendente!! Vaya con el 5S.

Así que es cuestión de seguir el juego ¿eh, Apple? Cambiar de hardware cuando el sistema operativo lo pida, es decir cuando vosotros decidáis, pillines. Claro que son muchas las historias de soluciones libres y abiertas ni tan libres, ni tan abiertas, ni tan funcionales. Y todos imitan a Apple en el modelo “ata al consumidor y contrólalo al máximo –hasta cuando comercialices para él el trabajo de otros (Apps)–“.  Pues si esta es la dirección del mercado, prefiero quedarme con el malo conocido que con el bueno por conocer. O el menos malo y que más me permite centrarme en mi trabajo que no es probar equipos por los que pago.

Y es que Apple ha inventado un nuevo sistema de juego, o lo ha bordado, para generar nuevas líneas de ingresos alrededor de los dispositivos electrónicos. Quizá porque ha decidido ser innovadora en los procesos de comercialización, en los modelos de negocio, cuando ha encontrado un tipo de producto con un mercado que puede crecer. Pero claro nosotros queremos innovación hardcore, sorprendentes novedades tecnológicas como el multitouch cada poco tiempo… y hemos de pensar que el concepto “ordenador” ha estado durante 30 años liderando la “informática” y ahora tras solo 6 años con el modelo “dispositivos táctiles que te quepan en el bolsillo (del abrigo clásico en el peor de los casos)” ya queremos cambios e innovaciones. A lo mejor es un poco pronto.

Lo habitual suele ser innovar en las tecnologías de los dispositivos y se puede innovar en muchas otras cosas, como los procesos de comercialización, la intermediación, el control del usuario y su experiencia de uso, es decir en los modelos de negocio… por ejemplo. Por ejemplo, Apple también innovó en la comercialización de sus productos, a través de la creación de las tiendas Apple.

Hace un tiempo opinaba que Apple tendría por lógica que tener días más oscuros, que todas las empresas suben y bajan; que no tiene por qué cerrar o pasarlo fatal económicamente, pero que puede convertirse en una empresa aburrida, a remolque del mercado… pero lo cierto es que esos cambios en el modelo de negocio podrían evitar esa circunstancia.

Si cambias tu modelo de negocio frecuentemente, puede que metas las pata y te hundas pero no te conviertes en alguien que hace siempre lo mismo aunque alrededor haya cierta oferta constante. Existe un libro, La Estrategia del Océano Azul que explica a muy bien, como la creación de un nuevo mercado te puede desplazar de tus competidores (y todo vale, mientras la curva de valor que ofreces a tus clientes se diferencie de la de los competidores y supongo disminución de costes para la compañía.).

Ya dijo Darwin que las especies que sobreviven no son las más fuertes, sino las que mejor se adaptan al cambio. Seguro que si en vez de adaptarte al cambio, eres su motor es todavía más fácil. ¿Nos quedará Apple para rato? A mí parece que sí, porque querré MBA nuevo en algún momento no muy lejano (y me quejaré de Mavericks…).