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Leo, entre otros muchos sitios, en IT Pro que Yahoo ha despedido un montón de trabajadores. Son malos tiempos.

En otros sitios, además, se habla de que algunos servicios del grupo también se van a cerrar, entre ellos Delicious.

Me sorprende porque hace unos 10 días (que cambiaron el diseño del modo de publicación) me cabreé (no me gustaba) y pensé que a lo mejor era momento de convertir mis blogs en mis Delicious (sin límites de comentarios a una entrada, con un enlace “mío”, los blogs tienen RSS, medios de autopublicación a los que interese lo que te ocupa, etc.) y de repente se me iluminó como reorganizar mi vida digital. De hecho llegué a pensar y si desaparece Delicious o he de pagar (porque los servidores y eso, de algo han de vivir).

Al parecer ha sido una buena idea la de este fin de semana pasado y algunos días de la misma haber estado metiendo los enlaces de Delicious en los blogs (estad atentos al flood este fin de semana). Un poco más de trabajo de mantenimiento de los sitios y la necesidad de aprender algo de código básico se me presenta … sed pacientes!!

Ya que escribo … hice hace unas semanas una donación a WikiPedia, ayer Jimbo Wales me pedía otra contribución y me decía que “mensual sería la repera” (lo estoy valorando, de media sí utilizo la wikipedia una vez al mes, pero ¿cuánto monetizo esa información?). Esto desata otras preguntas y trae conclusiones sobre la mesa … la crisis está ahí y está afectando a la sociedad y los empleados de la economía del conocimiento, porque para la distribución de los contenidos hace falta infraestructura (y eso cuesta dinero.

¿Cuánto tiempo se podrá mantener el modelo free (como en free beer) o, incluso, el freemium” (¿tanta gente paga por la versión pro o premium de un servicio gratuito? Al final, los servicios de calidad ¿no resultan ser los de pago?

No se me malinterprete … no pretendo decir con esto que nos dejemos engañar por la sociedad de consumo y paguemos por todo lo que no necesitamos o que los señores malos del marketing nos hacen creer que necesitamos, pero sí que no tengamos miedo de consumir responsablemente.