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Hace un par de semanas tuve la suerte (en mi opinión) de asistir a un curso en la Universidad de Cambridge. Fue gracioso ver en Apple la constante referencia; era la tecnología escogida por muchos alumnos y ponentes (iPhones, iPads y MacBooks) y la empresa a comparar o considerar en muchos de los temas: estrategia de marketing, modelos de negocio, gestión, equipos y liderazgo, así como comentarios de todo tipo.

Desde el profesor que se refería al presentar a otro diciendo “si le dais ocasión os demostrará todo lo que puede hacer con su iPad” hasta uno de los responsables del último examen, oral, comentando sobre una presentación con mucho texto cómo hay que fijarse en Steve Jobs que usa diapositivas muy vacías pero elocuentes y un verbo que viene a reforzarlas, siempre entusiasta. Y ese responsable no venía del marketing.

Alumnos y profesores con MacBook, MacBook Pro e incluso algún “hackintosh” con un adhesivo de la manzana mordida pegado en el centro de la tapa de su netbook. Al menos un ponente con un “iPhone 4” y muchos alumnos y profesores con iPads. Por no hablar de los iPhone … de lo más normal (como en España).

Entre los profesores, el director del curso resultaba simpático en el uso de su iPad, pues antes de las “keynote” de cada día lo utilizaba para ofrecernos algo de música hasta la llegada del profesor y mientras los alumnos ocupábamos nuestras asientos, pero nunca le vi utilizarlo de otro modo. Este director era profesor de marketing y nos hablaba de como Apple creó el mercado para el iPod, sin necesidad de haber inventado nada, todo a través de la elección del modelo de negocio más adecuada (desde el punto de vista del éxito comúnmente entendido). El fundador de ARM que no cesaba de referirse a la particiación de Apple en ARM y la tecnología de ARM uqe subyace en los chips A4 del iPad, El profesor de “presentation skills”, que claro está, tuvo que referirse a las keynotes de Jobs, las referencias al garage (de Jobs y Wozniak) y como crecer desde ahí, mediante la búsqueda de capital inversor … and so on.

De entre los alumnos me resultó muy sorprendente la actitud de Deepak, quien se sentaba a mi derecha. El primer día tomó, como yo, alguna nota en su iPhone (algo que tiendo a hacer cada vez menos, tomo las notas en el portátil siempre que puedo). El segundo o tercer día vi que en uno de los descansos sacaba un MacBook Pro y le comenté sobre su “mackerismo”. El iPhone no hace al mackero en mi modesta opinión; pero un portátil … sí. Para mi sorpresa me comentó que no le gustaba Apple, que prefería Windows pero que el MacBook Pro se lo habían regalado.

Pero claro el penúltimo día del curso le veo sacar un iPad de la bolsa y tuve que comentar con Marvin, quién se sentaba a mi izquierda, que qué gracioso, tenía iPhone, iPad y MacBook Pro y no le gustaba el Mac 😉   Marvin que llevaba su iPhone y su iPad se reía del “sinsentido”. Así que le gasté a Deepak la broma: “para no gustarte Apple … vas bien servido, hasta con iPad”. Muy serio me insistió: “no me gusta Apple; el iPad me lo han regalado.” Como además no era muy hablador, decidí no seguir con el asunto.

Marvin, al que me he  referido antes, era harina de otro costal; llevaba su iPad y se había propuesta hacer todo el curso con su única asistencia (sin portátil), incluida la presentación final (con iWork) para iPad. Era algo complicado porque en algunos college la conexión era por ethernet, no por wi-fi; supongo que en el suyo, evidentemente, habría wi-fi. Lo de la presentación no era baladí, ya que uno de los principales objetivos del curso era precisamente ése, hacer una convincente presentación, con gráficos y todo, para que los inversores pongan dinero en una compañía. Así las cosas, Marvin me comentaba que el curso era la prueba de fuego del dispositivo ya que era la primera vez que se enfrentaba a un evento con cierta demanda sin el portátil de respaldo.

El iPad tenía que demostrar su valía en el curso como único “dispositivo TIC” con excepción del teléfono (iPhone, por cierto). Al final del curso sacó nota alta, Marvin se curró una exitosa presentación con su dispositivo táctil, se conectó a internet, consultó montones de páginas web, atendió correos, gestionó las imágenes que necesitaba para su presentación… sin problema. Aprobado alto por lo tanto para el iPad como dispositivo único. Y era únicamente el wi-fi. Así que el iPad parece lo bastante poderoso para ciertos usos … y creo que voy a comprar uno para comprobarlo de primera mano, jjj

La verdad es que me ha resultado gracioso ver tantas constantes referencias a Apple, justo en el momento que tras algo más de diez años, la cosa empieza a darme igual, más allá de que siga usando Mac y probablemente siga usándolo. Pero ya ni me apetece evangelizar, ni andar por ahí con la camiseta de “fanboy”. Incluso con el exceso de sitios que dedican muchas más horas hay momentos en los que dudo del interés de este blog, las cosas que sigo aprendiendo últimamente no tengo tiempo de compartirlas y normalmente el nivel de dudas que la gente me plantea ya requieren una dedicación profesional (no el “tira las preferencias…”), con lo que eso supone 😉