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Leía el otro día en el Mac User de mayo un artículo sobre opiniones referentes a lo que se presentará en la WWDC. Uno de los “opinantes”  hablaba de la posibilidad de un Snow Leopard (Mac OS X 10.6) gratuito, ante el reconocimiento de Apple de la falta de novedades significativas para el usuario (como en el pasado sistema Time Machine, por ejemplo) … si no ¿cómo se va a justificar la compra de un OS que no aporta nada?

La cosa es que tiene sentido, me parece. Según los desarrolladores a los que el NDA no les hace callar, Snow Leopard mejora abismalmente el rendimiento de las máquinas más recientes, las que llevaban Leopard de serie (desde hace un par de años, casi). Por tanto el usuario de éstas puede considerarse con derecho a actualización, pues sus máquinas ya iban preparadas para un sistema futuro que estaba acabando de desarrollarse. Lógicamente no va a querer utilizar  el sistema, y menos pagando, quién tenga una máquina más antigüilla sin las características de base  de las que Snow Leopard sacará partido.

Además, si Apple ofrece el software mediante descarga gratuita simplemente ofreciendo unos datos básicos y con un correo que te remita a una página para la descarga, tendrían un control mayor de las copias en circulación y con las actualizaciones de software … controlar las versiones instaladas e ir dominando esos datos. Incluso en plan gran hermano podrían, seguro que técnicamente es posible, pedir el número de serie de la máquina y servirte un dmg compilado sólo para esa máquina a través de un correo automático en 24 horas, de modo que el control sería total sobre las instalaciones, y se mejoraría el control de la base de equipos con el OS instalado, los actualizados, los que no, etc. No se si sirve de algo y no me parece “amable”, pero puede hacerse, seguro.

Pero sobre todo, un esquema de gratuidad de Mac OS X, serviría para una, todavía, mayor difusión del sistema operativo del fabricante de los ordenadores de la manzana (los usuarios de viejas máquinas que lo soporten sí lo probarían así), un impacto de marketing brutal, un golpe a Windows 7 tremebundo antes de su lanzamiento y un guiño a sus fieles usuarios. Al fin y al cabo, con tantos millones en el banco podría hacer frente a ésto sin dañar sus cuentas, ya que los ingresos vienen de iPods, iPhones y máquinas nuevas, mucho más que del software.

Pronto lo veremos. ¿Qué os parece?