(Viene de El cambio a Intel)

Ese algo más se llamó BootCamp. ¿Cómo hacer que los usuarios de Windows pierdan el miedo a lo desconocido o a no poder ejecutar ese programa sólo desarrollado para ese sistema? Permitiéndoles ejecutar Windows en sus ordenadores Macintosh con Mac OS X…

Para mí ha sido una jugada maestra, ahora no debe existir la más mínima reticencia a comprar un Mac. Si uno es usuario de Windows y compra un ordenador de Apple tiene un equipo con Mac OS X y las aplicaciones que trae el Mac, que permiten navegar por internet, enviar y recibir correo, gestionar música, fotos y vídeos, así como dar forma a los proyectos creativos con iMovie, iDVD, GarageBand o iWeb. Además, podrá comprar aplicaciones de productividad para Mac, por ejemplo el Office de Microsoft o iWork de Apple. Además Mac OS X permite ejecutar aplicaciones Unix.

Pero no tendrá sólo un ordenador Apple con Mac OS X, sino que tendrá un ordenador Apple en el que además de Mac OS X podrá ejecutar de modo nativo Linux y Windows (XP) y en cada uno de ellos sus aplicaciones, teniendo la libertad de elegir en el momento del arranque de la máquina qué sistema se quiere utilizar.

Con una instalación muy sencilla, BootCamp permite instalar Windows y arrancar y trabajar con él en modo nativo, igual que en cualquier otro ordenador con similares características de hardware y, por supuesto, cualquiera de sus aplicaciones. El propio instalador de BootCamp se encarga de grabar los drivers del hardware Apple para que Windows los utilice sin errores de interpretación ni traducción de instrucciones.

Algunos de los primeros usuarios fueron los tradicionales usuarios de Mac que necesitaban un PC con Windows para algunas tareas muy específicas (acceder a una web mal diseñada que sólo funciona bien desde usuarios de Windows y Explorer, correr un software que no se desarrolla para Mac, etc.) Ellos fueron los primeros en deshacerse del PC y gozar del hecho de utilizar una misma máquina para todo su trabajo.

Al tiempo que BootCamp se presentaba, saltaba al terreno de juego Parallels Desktop, un software de virtualización que permite ejecutar ese Windows o ese Linux sin necesidad de reiniciar la máquina para elegir la partición con el sistema operativo que quieres arrancar. Otro paso que hace incluso más cómodo el hecho de utilizar una aplicación de Windows sobre dicho sistema, ya que no será necesario reiniciar el ordenador para elegir el S.O. sino que se ejecutará como cualquier otro programa “dentro” de Mac OS X, un programa virtualizador que nos permite correr un Windows (o un Linux) sobre el que corre el programa que necesitemos.

Y todavía hay en desarrollo aplicaciones que nos permitirán ejecutar aplicaciones de Windows sin necesidad de instalar éste. Veremos cómo van. Sin duda, la combinación del procesador Intel y las soluciones para ejecutar Windows (principalmente) de modo nativo o emulado eficiente, me parece a mi que ponen al Mac en una muy buena posición.

Así las cosas, ¿quién puede plantearse que BootCamp sea un error? Yo creo que al final ayuda a vender un hardware que lleva un sistema que es una maravilla porque no va a impedir seguir utilizando aquello de lo que ya se dispone o se necesita. El mayor riesgo puede venir del hecho de que algunos desarrolladores dejen de desarrollar para Windows y Mac, ya que el que tiene un Mac también podrá ejecutar Windows de manera que con desarrollar para esta última plataforma pueden considerarlo suficiente.

El primer riesgo al que se enfrentan los desarrolladores que tomen esta decisión es la de caer en el olvido. Cuando un usuario se pasa a Mac OS X suele quedarse ahí “tan a gustito”, en ese mar en calma que es el Mac OS X. Normalmente el sistema funciona y las aplicaciones también. Esto supone que si ha de buscar aplicaciones alternativas para tener que correrlas en un sistema que se le va hacer viejo (o que resulta muy caro mantener actualizado) quizá le merezca la pena buscarlas para Mac.

Así que el que no haga aplicaciones para Mac… quizá deje de venderlas también para Windows, al menos en los usuarios que den el salto. Sobre todo cuando hay más de 10.000 aplicaciones para Mac OS X, muchas de ellas surgidas de proyectos de código abierto, software gratuito, donationware o shareware. Es decir, gratis o muy asequibles. Desarrollar hoy para el Mac es más fácil que nunca. Permitir con BootCamp el arranque de Windows en el hardware de Apple, un refuerzo para evitar miedos, pero no, en principio, una razón para dejar de desarrrollar para Mac OS X.

Así que no parece que BootCamp sea una mala decisión. Un software que te permite ejecutar Windows, además de Mac OS X, sin necesidad de cambiar de hardware, en esa máquina tan bien diseñada. Sin quitar laposibilidad de ejecutar un Linux, por supuesto. No me parece mala idea y a la vista de las ventas a otros muchos (nuevos) usuarios tampoco.